Revista de Investigación Cañetana
Universidad Nacional de Cañete, Perú
RIC 2(3),15-25 (2023)
Artículo de Revisión
DOI: https://doi.org/10.60091/ric.2023.v2n1.03
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acuerdo con (Elorza et al., 2019), afirma que “el nexo
existente entre desarrollo sostenible y creación de
empresas; proponiendo así el emprendimiento pro-
sustentable, cuya característica principal es la
búsqueda, identificación y aprovechamiento de
oportunidades que se materialicen en nuevos
productos, procesos y servicios de impacto en el
sector turístico”. (p. 8).
Por ello, los proyectos turísticos locales orientados a
la generación empleos, infraestructuras turísticas,
valorización de la cultura agrícola, la sustentabilidad
de los espacios naturales. Además, contribuyendo
en la mejora de las comunidades, incorporando los
organismos públicos, prestadores de servicios
turísticos, emprendedores comunitarios y empresas
privadas. De acuerdo con Fernández (2023), afirma
que: “el turismo agroecológico se interrelaciona con
las actividades tradicionales que realizan los
campesinos en sus territorios, sobresaliendo la
práctica de la agricultura familiar”. (p. 47). Por tal, la
articulación con los sistemas turísticos proveerá el
turismo agroecológico como modelo sostenible
dentro de las comunidades rurales, aprovechando
las prácticas agrícolas y patrimonio biocultural local.
Sin embargo, las potencialidades agrícolas y
pecuarias son someramente los principales recursos
turístico agroecológico, a su vez favores a los
emprendimientos y pequeños productores en la
innovación y transformación de sus unidades de
producción en productos turísticos agroecológicos.
En tal caso, Levoyer (2019) hace mención que este
tipo de turismo “Es una fuente de desarrollo
alternativo, sustentable y local; que trata de hacer
partícipes a los turistas de las actividades agrícolas y
la diversidad del lugar” (p. 10).
Partiendo de lo expuesto, el objetivo general de este
artículo es Promover el Turismo agroecológico como
modelo sostenible en comunidades rurales. Así,
Venezuela, ubicada en Sudamérica al norte del
Ecuador en la costa septentrional, exhibe una
diversidad de paisajes naturales, expresiones
culturales y sistemas de producción social,
ayudando a reactivar el turismo tras la crisis del
COVID-19 en el año 2019, donde se aplicaron
medidas satinadas a nivel mundial, provocando
impactos negativos en las actividades turísticas
desde el punto de vista económico, social y cultural,
con el cierre de instalaciones turísticas en todo el
país. Asimismo, González (2023) destaca en su
artículo “Turismo en Venezuela muestra una
recuperación del 80%”, estimando que en año 2022
se evidenció una recuperación de un 60%, mientras
que en 2023 está cerca del 80%. Además, en el 2022
Venezuela recibió 656 mil personas (para hacer
turismo) y la proyección para este año es superar el
millón de llegadas internacionales”. (p. 1).
Asimismo, la oferta turística del país se basa, por
tanto, se asocia al turismo de sol y playa, aventura,
agroturismo, rural, comunitario, social, ecoturismo
o naturaleza, cultural o patrimonial, sostenible,
gastronómico, senderismo y el turismo
agroecológico que emergen como una alternativa al
turismo rural. Considerando la oferta turística según
Rodríguez et al. (2006), se define como “El conjunto
de productos y servicios asociados a un
determinado espacio geográfico y socio-cultural y
que poseen un determinado valor o atractivo
turístico, que es puesto a disposición de los públicos
en un mercado competitivo” (p. 192).
En síntesis, el turismo agroecológico está asociado al
aprovechamiento de recursos agrícolas como
productos turísticos, promoviendo la integración
comunitaria con la sostenibilidad de las actividades
turísticas y la utilización de unidades de producción
como servicio turístico locales.
En la actualidad, cuenta con una diversidad de
recursos naturales y culturales, necesario para
emprender un modelo de negocio aplicando los
principios de sostenibilidad, aprovechando los
recursos agrícolas y pecuarios como el
emprendimiento turístico agroecológico en
Canoabo, el cual presenta una alternativa de
desarrollo sostenible con una ruta agroecoturística
las Garcitas, permitiendo integrar a las comunidades
locales, prestadores de servicios y organismos
públicos.
De allí, el turismo agroecológico se concibe como un
modelo de desarrollo local en el que la comunidad
gestiona el patrimonio agrícola del territorio en el
que se asienta, con el fin de ofrecer un servicio
turístico de carácter vivencial (Sinchiguano, 2019).
Por ello, este tipo de turismo alternativo se
interrelaciona con las actividades tradicionales que