Revista de Investigación Cañetana
Universidad Nacional de Cañete, Perú
RIC 2(1), 7 - 14 (2023)
Artículo de Revisión
DOI: https://doi.org/10.60091/ric.2023.v2n1.02
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1. Introducción
En el sector Boca de Anaro, la vida de la población
rural, principalmente la campesina, depende en
gran medida de sus vivencias o saberes locales.
Ellos son la herencia de una larga adaptación
evolutiva o coevolución entre la naturaleza y las
modificaciones reciprocas. A lo largo de los años, el
sector Boca de Anaro ha transformado sus
ecosistemas de acuerdo a sus cosmovisiones,
valores, prácticas y conocimientos. Es por ello, en la
actualidad, la seguridad alimentaria y la salud de
los pueblos llaneros siguen dependiendo de sus
conocimientos de predicción en la fase lunar,
hecho que ocurre en la pesca, cultivos nativos, así
como de la fauna y flora medicinal. Para Bartolomé
(2021), los saberes locales “constituyen un cuerpo
de conocimientos propios, son parte de su
identidad cultural, son intercambiados y
transmitidos mediante relaciones de reciprocidad
reflejando su propia cosmovisión en el saber local”
(p.63).
De este modo, los saberes locales son de suma
importancia para el turismo agroecológico, así
como para el desarrollo humano. Ya que, en los
Llanos barineses, la vida de las poblaciones locales
depende en gran medida de sus saberes. Por lo
tanto, estos saberes son reinantes y
emprendedores, y responden a los cambios
socioeconómicos y agroecológicos mediante un
proceso de resistencia cultural y de adaptación. Sin
embargo, también son vulnerables y es importante
apoyar su fortalecimiento. Asimismo, los saberes
locales deben ser integrados efectivamente en los
proyectos de desarrollo local. De hecho, es
importante generar un diálogo entre los saberes
locales y los denominados “científicos” lo cuales
permite dar paso a soluciones novedosas a los
nuevos retos socioambientales que enfrentan las
comunidades llaneras en un mundo globalizado.
En este sentido, el presente artículo es producto de
un proceso investigativo, con el objetivo de
explorar las dimensiones sociales:
estructurales/funcionales y culturales:
históricas/ambientales del saber local en la
comunidad Boca de Anaro, por medio de las
relaciones emprendedoras que sustentan su
conocimiento local: la pesca, ordeño, agricultura,
enfermedades y como se curan en el ámbito del
sistema medicinal local; y el modo en que las
relaciones socioculturales en la comunidad en
estudio representa un agente de conservación y
cambio en el saber local. Además, es un territorio
de resistencias, de improvisaciones, de saberes
ancestrales, habitada por personas silenciosas,
observadoras y lentas, pero de buen humor. De allí,
que Boca de Anaro es la del cultivo asociado, la
sanación del suelo, la siembra y uso consciente del
agua, el cuido amoroso de los elementos, de las
infancias, de los animales, del reconocimiento del
trabajo y la atención respetuosa de la salud y la
tierra.
El Saber Local en la Comunidad Boca de Anaro
Boca de Anaro, es la realidad de la salud, del
alimento medicina y la medicina que alimenta, de
la receta recuperada, la curiara (embarcación
indígena fabricado con un tronco de árbol), la
flecha y atarraya para la pesca, el canto del arreo y
las tonadas en el ordeño, el paladar diverso, el
suelo lleno de vida y la vida llena de esperanza, el
horizonte se pierde a lo lejos a la espera de que se
cumplan las expectativas que cada uno aguarda a
orillas del río Anaro. No obstante, se debe generar
un turismo agroecológico que difunda la tecnología
al servicio de la vida y el conocimiento científico
para valorar y defender el conocimiento ancestral,
como acompañamiento solidario, fraternal, en la
producción para el cuidado y la reproducción de la
vida, así como el mejoramiento y la retoma del
proceso artesanal como un saber local, heredado y
aprendido.
Saberes Salvaguardados
Los saberes salvaguardados o protegidos por los
aldeanos en el sector Boca de Anaro, el autor
González (2020), se refiere a que “han preservado
un amplio matiz de conocimientos y vivencias
cotidianas de vida, desde las cuales se forman y se
reconocen a sus miembros. Esta permanencia de
los saberes imaginados en arcaicas generaciones”
(p.45), lo que significa, que constituyen verdaderas
esencias que orientan la supervivencia del lugareño
pues, a pesar de los ingresos culturales foráneos,