Revista de Investigación Cañetana
Universidad Nacional de Cañete, Perú
RIC 2(2), 43 - 57 (2023)
ARTÍCULO CIENTÍFICO
DOI: https://doi.org/10.60091/ric.2023.v2n2.01
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1. Introducción
La identidad cultural, catalogada como el ADN de un
contexto específico, localidad, región o país en el que
se comparten rasgos culturales, valores, creencias y
costumbres, nos sitúa emocionalmente dentro de un
entorno social con características distintivas y rasgos
culturales singulares (Molano, 2007). Este concepto
establece un nexo esencial con cuatro aspectos
relevantes: la autodescripción, sentido de arraigo,
identificación e inclusión (Frías, 2018). La inclusión de
la identidad cultural en la oferta turística se incorpora
a los objetivos de desarrollo de un territorio (Sobrado,
2018). El desarrollo turístico, considerado un punto
clave para generar oportunidades de trabajo y
contribuir al crecimiento en ámbitos social, cultural y
económico, tiende a mejorar la forma de vida
aprovechando los ingresos dejados por los turistas en
un contexto determinado (Serin, 2017).
La relación estrecha entre el desarrollo turístico y la
identidad cultural se ha vuelto evidente en años
recientes, marcada por una mezcla de culturas
impulsada por la urbanización y el turismo en masa.
Este fenómeno ha generado grandes amalgamas
culturales en naciones y continentes, causando una
sensación de incertidumbre por la pérdida de
identidad, una preocupación cada vez más común en
las personas que se sumergen en cambios y nuevas
formas de vida (UNESCO, 2020). La falta de identidad
se percibe como un problema relacionado con el
desarrollo de una comunidad (Solórzano, 2019), una
tendencia creciente en Latinoamérica.
En esta región, la pérdida de cultura se manifiesta en
ocasiones por la ignorancia y falta de conocimiento,
especialmente en la lucha de la cultura indígena
contra la cultura dominante, como la europea (Frías,
2018). A nivel nacional, la identidad cultural se
entrelaza estrechamente con el desarrollo turístico,
evidenciado por las manifestaciones culturales
dejadas por los antepasados incas, como Machu
Picchu y Caral, contribuyendo significativamente al
turismo al ser atractivos para visitantes foráneos y
fuentes de orgullo local. Sin embargo, la globalización
presenta desafíos, como en Lima, donde la cultura
propia se ve distorsionada debido a la preferencia por
lo moderno sobre lo tradicional (Frías, 2018).
En Coayllo, la riqueza artística, las artesanías,
tradiciones y complejos arqueológicos coexisten,
pero no todos los pobladores reconocen la
importancia de su cultura como oportunidad de
desarrollo turístico. La pérdida de la identidad
cultural podría convertirse en un problema para el
turismo, impidiendo la promoción adecuada de los
recursos culturales y naturales. Por ende, esta
investigación busca recoger información entre los
personajes notables de Coayllo para comprender
cómo la identidad cultural fortalece el desarrollo
turístico de este lugar.
1.1 Identidad cultural: Un viaje a través de valores,
interacciones y turismo cultural
Es un conjunto de valores, orgullos, tradiciones,
símbolos, creencias y modos de comportamiento que
funcionan como elementos dentro de un grupo social
(Morillo, 2019). Estos actúan para que los individuos
que lo conforman puedan fundamentar su
sentimiento de pertenencia, participando en la
diversidad al interior de los mismos en respuesta a los
intereses, códigos, normas y rituales compartidos por
dichos grupos dentro de la cultura dominante. Este
tema cobra una mayor relevancia en el contexto
mundial, ya que permite preservar el legado de un
grupo de personas en un contexto específico y
diferenciarse ante los demás (Frias, 2018). Así, al
interactuar con otro grupo social que posee
diferentes rasgos culturales, es fundamental
identificarnos como tal y compartir nuestras
costumbres y tradiciones.
Todos estos aspectos están relacionados con la
comunicación y pueden ser observados directa o
indirectamente en sucesiones de antepasados, ya
que ocurren mediante la interacción entre dos o más
personas, siendo un respaldo para la evolución
humana al compartir sus rasgos culturales a través de
la comunicación (Terán, 2019). Las formas de turismo
también pueden clasificarse en esta categoría, ya que
representan actividades que implican la interacción
cultural en los lugares visitados, haciendo referencia
al turismo cultural. Este término se utiliza porque está
asociado a la cultura y al patrimonio, buscando
beneficiar a los actores involucrados y salvaguardar
bienes culturales, especialmente cuando el aumento
de turistas es constante.
Su propósito es contribuir al desarrollo e imagen de la
población local (Albitres, 2020). Podemos afirmar que
nace en respuesta a preguntas como ¿Quién soy? o
¿Quiénes somos?, y a partir de estas respuestas, se
forma un sentido de pertenencia. Este sentido, según
Rodríguez (2020), se basa en cómo las personas se
identifican con su lugar de residencia, reconocen sus