Revista de Investigación Cañetana
Universidad Nacional de Cañete, Perú
RIC 2(2), 70 – 79 (2023)
ARTÍCULO CIENTÍFICO
DOI: https://doi.org/10.60091/ric.2023.v2n2.03
77
actividad microbiana, lo cual es fundamental para
mantener la fertilidad del suelo a largo plazo
(Mendoza et al., 2019). Sin embargo, es importante
considerar que incluso en suelos neutros, la selección
adecuada de cultivos es crucial para maximizar el
rendimiento agrícola (Ramírez y Fernández, 2018).
La conductividad eléctrica (CE) es un indicador crucial
de la salinidad del suelo y, por ende, de su aptitud
para la agricultura. La Tabla 4 presenta los resultados
obtenidos en los distritos del Valle de Cañete
muestran valores de CE que oscilan entre 0.34 dS/m
y 0.56 dS/m, lo que indica que estos suelos son
predominantemente no salinos (Figueroa, 2019). Este
es un hallazgo positivo, ya que suelos con bajos
niveles de salinidad son generalmente adecuados
para una amplia gama de cultivos, evitando
problemas como el estrés osmótico y la toxicidad por
sales (Rodríguez et al., 2020).
Según la Figura 4 el distrito de San Luis presenta el
valor de CE más alto (0.56 dS/m), lo que, aunque
todavía se considera bajo, podría sugerir una ligera
tendencia hacia la acumulación de sales. Esto podría
ser un indicio de la necesidad de monitorear
regularmente la salinidad del suelo, especialmente en
zonas con riego intensivo (López et al., 2022). En
contraste, San Vicente de Cañete, con el valor de CE
más bajo (0.34 dS/m), refleja suelos con muy baja
salinidad, lo que es favorable para la mayoría de los
cultivos y minimiza la necesidad de manejo
especializado en términos de salinidad (Martínez y
Gómez, 2021).
En conjunto, los resultados de la CE sugieren que los
suelos en los distritos del Valle de Cañete son aptos
para la agricultura, aunque es esencial mantener un
monitoreo continuo para prevenir la salinización,
especialmente en áreas donde el riego es una
práctica común (López et al., 2022). Esto es clave para
asegurar la sostenibilidad agrícola en la región a largo
plazo.
La Capacidad de Intercambio Catiónico (CIC) es un
indicador clave de la fertilidad del suelo, ya que
refleja la habilidad de este para retener y suministrar
nutrientes esenciales a las plantas (Brady & Weil,
2019). En los cinco distritos del Valle de Cañete, los
valores de CIC varían notablemente en función de la
textura del suelo. Asimismo, la Tabla 5 presenta que
en el distrito de san Luis posee suelos arcillosos con
un alto valor de CIC (17 meq/100g), lo cual se asocia
con una mayor capacidad para retener cationes,
debido a su mayor proporción de partículas finas y su
estructura más densa. En contraste, los suelos
arenosos de San Vicente de Cañete tienen el valor
más bajo de CIC (5 meq/100g), lo que indica una
capacidad reducida para la retención de nutrientes,
característica de suelos con mayor proporción de
arena, que tienden a tener una menor superficie de
adsorción (Bolan et al., 2020). Estos resultados
sugieren que la fertilidad de los suelos varía
ampliamente en la región, siendo los suelos arcillosos
más adecuados para cultivos de alto requerimiento
nutricional, mientras que los suelos arenosos podrían
requerir una mayor suplementación con fertilizantes
para sostener un rendimiento adecuado.
Respecto a materia Orgánica (M.O.) los suelos de los
cinco distritos muestran contenidos bajos, lo que
refleja una baja capacidad para mejorar la estructura
del suelo, incrementar la retención de agua y
nutrientes, y fomentar la actividad microbiana (Lal,
2021). De esta manera la Tabla 6, exhibe que en el
distrito de San Vicente de Cañete presenta el
contenido más bajo de M.O. (0.5%), clasificado como
extremadamente pobre, lo cual puede limitar
seriamente la fertilidad de estos suelos. San Luis y
Nuevo Imperial, aunque presentan valores
ligeramente más altos (1.1% y 0.9%,
respectivamente), siguen siendo considerados
pobres en materia orgánica, lo que sugiere una
capacidad limitada para soportar cultivos a largo
plazo sin un manejo adecuado de la fertilización
orgánica (Six et al., 2020). Estos niveles bajos de M.O.
también pueden indicar una menor capacidad de los
suelos para almacenar carbono, un aspecto relevante
en la mitigación del cambio climático (Gattinger et al.,
2022). La implementación de prácticas de manejo
que aumenten el contenido de materia orgánica,
como la incorporación de compost o cultivos de
cobertura, podría ser crucial para mejorar la
productividad agrícola en la región.
5.- Conclusiones
Se revela importantes variaciones en las propiedades
texturales, el pH y la conductividad eléctrica del suelo
en los distritos del Valle de Cañete, lo cual tiene
implicaciones significativas para el manejo agrícola en
la región.
La textura del suelo varía considerablemente entre
los distritos, con San Luis destacándose por su alta