Revista de Investigación Cañetana
Universidad Nacional de Cañete, Perú
RIC 2(2), 92 - 99 (2023)
ARTÍCULO CIENTÍFICO
DOI: https://doi.org/10.60091/ric.2023.v2n2.05
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used to analyze changes in land use and vegetation of the wetlands of the Catazajá lagoon system for the period
2015-2023, with images obtained from Sentinel 2A and RapidEye. The image processing was carried out with
ArcMap 10.3, and a supervised maximum likelihood classification was performed to calculate the areas
corresponding to the land uses: water bodies, vegetation cover, agriculture, bare soil and grassland, flood zone and
urban zone. From the results obtained, it is observed that, in a period of eight years, mainly the surfaces of bare
soil and grassland; and urban areas had a positive annual rate of change 185% and 16.89% respectively. While the
surfaces of agriculture and water bodies had a negative annual rate of change -3.37% and -3.19% respectively. The
study concludes that, in the period analyzed, there is a significant increase in bare soil and grassland, urban areas
and vegetal cover, and decrease in the areas of agriculture, followed by water bodies, which is reflected in the loss
of wetlands.
Keywords: Wetland ecosystem services, Ramsar sites, geographic information systems, remote sensing, wetland
monitoring systems
1. Introducción
Importancia de los humedales
Los humedales o también conocidos como manglares
son ecosistemas naturales dominados por agua, por
mencionar algunos, van desde las extensiones de
marismas, pantanos, turberas, ciénegas, estanques
vernales y lagunas. Pueden ser de régimen natural o
artificial, permanentes o temporales, con agua
estancada o corriente, dulce, salobres o saladas
(Ramsar, 2015). Las particularidades de estos
ecosistemas son adquiridas a partir de la combinación
de elementos hídricos en especial con el terrestre, lo
que los hace únicos (Caro-Zaldívar, 2022). La relación
con el agua representa el elemento principal para
determinar el tipo de flora y fauna que en ellos habita
(Gibbens, 2023; Ramsar, 2015).
De acuerdo con la SEMARNAT (2012), los humedales
son áreas que pueden inundarse parcial o totalmente,
funcionando como zonas de transición entre
ecosistemas acuáticos y terrestres. Su principal
característica es que, el nivel freático se encuentra a
unos cuantos centímetros de la superficie o las áreas
están cubiertas por aguas poco profundas. Los
humedales en ecosistemas secos concentran gran
parte de la variabilidad ambiental y conforman una
serie de ejemplares que en términos generales son
similares, la diferencia se encuentra en su nivel de
humedad o inundación. Dichos ecosistemas se
dividen en dos categorías: 1) costeros, son una mezcla
de agua dulce y salada como manglares, marismas
saladas, pantanos costeros etc.; y 2) continentales
que están formados por charcas vernales, pantanos,
ciénagas cerca de ríos y lagos. Entre los países con
mayor número de humedales destacan el Reino
Unido (170 sitios) y México (142 sitios) (Díaz-Carrión
et al., 2018). En nuestro país, los humedales se
encuentran en las zonas costeras, principalmente en
zonas de manglar presentes en Campeche, Nayarit,
Oaxaca y Tabasco; y en zonas no costeras como el
lago de Chapala, lago de Pátzcuaro y las Chinampas
de Xochimilco (National Geographic, s.f.).
En este sentido, a lo largo de la historia de la
humanidad los humedales han tenido un gran valor y
su conservación gana cada vez más relevancia. Por
ejemplo, los valles productivos del Nilo, Éufrates y
Tigris dieron origen a las civilizaciones egipcias y
sumerias. También desempeñaron un papel crucial
en el continente americano, como por ejemplo en los
extensos humedales del Amazonas, donde la
densidad de población superaba diez veces más que
en las tierras altas. En México, los olmecas
prosperaron en las zonas inundables del sur de
Veracruz y Tabasco, ubicadas en el corazón del Golfo
de México, áreas fuertemente irrigadas por los ríos
Papaloapan, Coatzacoalcos y Tonalá (SEMARNAT,
2012).
Servicios ecosistémicos de los humedales
Desde la década de 1970 a la fecha, se ha dado énfasis
en la importancia de la biodiversidad biológica y los
incontables beneficios que los individuos obtenemos
de los ecosistemas en forma de servicios
ecosistémicos (Balvanera & Cotler, 2011). Como se
observa en la Figura 1, los servicios ecosistémicos se
dividen en cuatro categorías principales:
aprovisionamiento, regulación, culturales y de
soporte (MEA, 2005).