Revista de Investigación Cañetana
Universidad Nacional de Cañete, Perú
RIC 3(1), 14 - 21 (2024)
ARTÍCULO CIENTÍFICO
DOI: https://doi.org/10.60091/ric.2024.v3n1.02
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4.- Discusión
Los resultados obtenidos sobre la conductividad
eléctrica del suelo en los cinco distritos del Valle de
Cañete evidencian una marcada variabilidad,
destacando la importancia de aplicar estrategias
agrícolas específicas para cada área. Según la Tabla 2,
los valores de conductividad eléctrica oscilan entre
0,14 y 5,8 dS/m, abarcando desde suelos clasificados
como normales hasta aquellos con características
salinas. Asimismo, el gráfico de caja y bigote de la
Figura 2 muestra un rango que va desde un mínimo
de 0,14 dS/m hasta un máximo de 5,8 dS/m, con una
media de 0,98 dS/m. Adicionalmente, se observa un
promedio de 2,10 dS/m, correspondiente a suelos
moderadamente salinos, lo cual indica que algunas
zonas del valle podrían enfrentar riesgos asociados a
la salinización del suelo.
Figueroa (2020) determina que los valores de
conductividad eléctrica (CE) en su estudio oscilan de
0,2 a 3,2 dS/m, ubicándose en el rango de suelos no
salinos a escasamente salinos. Una conductividad
eléctrica elevada puede resultar en la pérdida de
materia orgánica, alteraciones en el pH e
impedimentos en el desarrollo de las especies
vegetales. De acuerdo con Pérez et al. (2020), la
conductividad eléctrica en la solución nutritiva es un
factor determinante que impacta el rendimiento y la
calidad de los frutos, específicamente en cultivos
como el pimiento morrón.
El mapa geoquímico de conductividad eléctrica en
dS/m para la zona de estudio, mostrado en la Figura
3, indica que los valores más altos se concentran en
la región sur, alcanzando aproximadamente 5.80
dS/m. En contraste, las zonas central y norte
presentan valores más bajos, estimados en 0.14
dS/m. Esta variación puede atribuirse a las diferencias
de elevación en el terreno, que favorecen la
escorrentía de materiales del suelo. Se ha
demostrado que una conductividad eléctrica de 3
dS/m superior puede mejorar la calidad nutracéutica,
pero también puede disminuir significativamente el
rendimiento de los cultivos (Pérez et al., 2020).
Los datos sobre el potencial de hidrógeno (pH),
presentados en la Tabla 3, revelan que los suelos
estudiados tienen un rango que oscila entre 7,5 y 8,4,
lo cual indica una leve alcalinidad. Según el diagrama
de caja y bigote de la Figura 4, los valores se
distribuyen de forma casi uniforme, con un mínimo
de 7,50, un máximo de 8,40 y un promedio de 7,88,
correspondiente a suelos alcalinos. Este nivel de
alcalinidad suele estar relacionado con la presencia
de carbonatos o bicarbonatos, así como con una
limitada disponibilidad de nutrientes esenciales para
las plantas.
Esto es consistente con los hallazgos de Casas (2019),
quien reportó un pH de 7.7, lo que evidencia que los
suelos de la provincia de Cañete presentan una ligera
alcalinidad que puede dificultar la asimilación de
nutrientes y el desarrollo adecuado de las plantas. El
pH del suelo es un factor crucial en la agricultura, ya
que determina la disponibilidad de nutrientes
esenciales. El mapa geoquímico de pH de la Figura 4
revela datos significativamente bajos de pH (7.60) en
el suroeste, correspondientes a la zona de San
Vicente, mientras que en la zona central se observa
una anomalía de pH aproximada de 8.2, que se
representa en colores naranja y rojo, indicando un pH
elevado. El rango óptimo de pH para la mayoría de los
cultivos generalmente se sitúa entre 6,0 y 7,5, ya que
favorece la actividad microbiológica y la absorción de
nutrientes. Valores fuera de este rango pueden
limitar el desarrollo de los cultivos (Pérez et al., 2023).
5.- Conclusiones
Los estudios geoquímicos llevados a cabo en el valle
de Cañete, particularmente en los cinco distritos
analizados, revelan que los suelos presentan un pH
levemente alcalino, acompañado de una baja
disponibilidad de nutrientes esenciales para las
plantas, lo que restringe el rendimiento agrícola, con
un promedio de pH de 7,88.
En lo que respeta a la conductividad eléctrica, el mapa
geoquímico permitió visualizar su distribución en la
zona se observa un promedio de 2,10 dS/m,
correspondiente a suelos moderadamente salinos, lo
cual tiene una conductividad eléctrica entre 2 y 4
dS/m, afectando la absorción de agua y nutrientes
por las plantas, reduciendo su productividad, lo cual
se ve influenciada por la pendiente del terreno. Este
patrón evidencia procesos de erosión ocasionados
por escorrentías, que movilizan sales desde el suelo
hacia cuerpos de agua, donde se observaron los
valores más altos de conductividad.
Dado el potencial de los mapas geoquímicos para la
agricultura, se sugiere ampliar el área de estudio e
incluir análisis de nutrientes. Esto permitirá priorizar
el manejo de ciertas zonas y optimizar el uso de
insumos como los fertilizantes, evitando su